Post news RSS General José Eduvigis Díaz

As we add custom uniforms we will tell something about that character's performance in the war.

Posted by on

Nació el 17 de octubre de 1833 en Pirayú – ubicado a 50 kilómetros al este de la capital paraguaya–, sus padres fueron don Juan Andrés Díaz Barboza y doña Dolores Vera. Siendo niño quedó huérfano de padre. Asistió a la escuela de su pueblo. A los 19 años ingresó al ejército el 12 de mayo de 1852, en el Cuartel de La Palma, que estaba a cargo del capitán Venancio López, hijo del presidente de la República.

Cuando estalló la guerra, el capitán Díaz recibió la orden de conformar e instruir al Batallón 40, que estaba integrado por los miembros de las familias más prestigiosas de la capital. Díaz y su batallón acompañaron al mariscal López rumbo al frente de guerra, el 8 de abril de 1865.

El 22 de septiembre de 1866 se libró la batalla de Curupayty, las tropas paraguayas comandadas por el general José Eduvigis Díaz lograron la más resonante victoria del ejército paraguayo durante aquella guerra. Los argentinos reconocieron 2050 bajas entre muertos y heridos, los brasileños 1950, pero pudieron llegar a cerca de los 5000 soldados. Afirma Whigham, el historiador norteamericano, “les tomó varias horas a los aliados calcular la verdadera extensión del desastre. Cuando terminaron de hacerlo, no podían contener su conmoción”.

En esta batalla se paseó a caballo en medio de la infernal artillería y balacera. Díaz demostró en el campo de batalla su “fiereza” e inspiraba a sus soldados con la idea que “sacarían arrastrados de la patria a los aliados y ganarían una victoria decisiva para el Paraguay”.

Participó previamente, además, en las batallas de Corrales, Estero Bellaco, la primera batalla de Tuyutí (el 24 de mayo de 1866, donde comandó el gran operativo contra el campamento aliado) y Boquerón y Sauce.

Luego de la victoria de Curupayty, se produjo un período de tregua. Aprovechando dicha situación el 26 de enero de 1867 el general José Eduvigis Díaz acompañado de varios de sus ayudantes, salió al medio del río Paraguay en una canoa, según Centurión para “pescar” según otros autores para observar a la flota brasileña que se encontraba apostada en las cercanías. De acuerdo al texto de Juan Crisóstomo Centurión:

“…Una bomba de 150, disparada de uno de los buques que se encontraba próximo, cayó a unos 30 metros de la canoa y explotó de rebote sobre la misma embarcación, hiriendo a dos de los oficiales ayudantes y arrojando a Díaz en la corriente con la pierna dividida en dos. El sargento Cuati que sentado en la popa gobernaba la canoa, al ver a su padrino en el agua, se largó tras de él, y levantándolo, lo condujo a la playa y de allí a su casa”.

El general Díaz inmediatamente comunicó al mariscal Francisco Solano López que se encontraba herido en la pierna, y que la misma no revestía gravedad aunque debería amputarse la misma. López ordenó a uno de los mejores médicos militares, el inglés Frederick Skinner, para que proceda a la amputación de la pierna. El mariscal lo visitaba diariamente, mostrándole todo tipo de consideración y estímulo.

Pese a los cuidados que se le prodigaron, el 7 de febrero de 1867 recibió los auxilios sacramentales de manos del obispo del Paraguay, monseñor Manuel Antonio Palacios. A las 16:15 se desvaneció y media hora después expiró.

El coronel Juan Crisóstomo Centurión en sus memorias relata que la muerte de Díaz dejó desolado a López y al ejército paraguayo:

“Después de la muerte de Díaz, puede decirse que la defensa nacional entró en su período de decadencia. Su nombre sintetizaba el ardor y entusiasmo del ejército por la causa que defendía; una vez desparecido, sobrevino una especie de abatimiento moral que hacía perder a la lucha el carácter serio e imponente en presencia de un enemigo que hasta entonces no había podido adelantar un paso”.

------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

He was born on October 17, 1833 in Pirayú - located 50 kilometers east of the Paraguayan capital - his parents were Juan Andrés Díaz Barboza and Doña Dolores Vera. As a child he was orphaned of a father. He attended the school in his town. At the age of 19 he entered the army on May 12, 1852, in the La Palma Barracks, which was in charge of Captain Venancio López, son of the President of the Republic.

When the war broke out, Captain Díaz received the order to form and instruct the 40th Battalion, which was made up of members of the most prestigious families in the capital. Díaz and his battalion accompanied Marshal López to the war front on April 8, 1865.

On September 22, 1866, the Battle of Curupayty was fought, the Paraguayan troops commanded by General José Eduvigis Díaz achieved the most resounding victory of the Paraguayan army during that war. The Argentines recognized 2,050 casualties between dead and wounded, the Brazilians 1,950, but they were able to reach nearly 5,000 soldiers. Says Whigham, the American historian, “It took the Allies several hours to calculate the true extent of the disaster. When they finished doing it, they couldn't contain their shock."

In this battle he rode on horseback amidst the infernal artillery and gunfire. Díaz demonstrated his "fierceness" on the battlefield and inspired his soldiers with the idea that "they would drag the allies out of the homeland and win a decisive victory for Paraguay."

He also previously participated in the battles of Corrales, Estero Bellaco, the first battle of Tuyutí (on May 24, 1866, where he commanded the great operation against the allied camp) and Boquerón y Sauce.

After Curupayty's victory, there was a period of truce. Taking advantage of this situation on January 26, 1867, General José Eduvigis Díaz accompanied by several of his assistants, went out to the middle of the Paraguay River in a canoe, according to Centurión to “fish” according to other authors to observe the Brazilian fleet that was stationed in the vicinity. According to the text of Juan Crisóstomo Centurión:

“… A 150 bomb, fired from one of the nearby vessels, fell about 30 meters from the canoe and exploded with a rebound on the same boat, wounding two of the assistant officers and throwing Díaz into the current with leg split in two. Sergeant Cuati, who sat in the stern ruled the canoe, seeing his godfather in the water, ran after him, and lifting him up, led him to the beach and from there to his house."

General Díaz immediately informed Marshal Francisco Solano López that he was injured in the leg, and that it was not serious, although it should be amputated. López ordered one of the best military doctors, the Englishman Frederick Skinner, to proceed with the amputation of the leg. The marshal visited him daily, showing him all kinds of consideration and encouragement.

Despite the care that was lavished on him, on February 7, 1867, he received sacramental aid from the Bishop of Paraguay, Monsignor Manuel Antonio Palacios. At 4:15 p.m. he fainted and half an hour later he expired.

Colonel Juan Crisóstomo Centurión in his memoirs relates that the death of Díaz left López and the Paraguayan army devastated:

“After the death of Díaz, it can be said that the national defense entered its period of decline. His name synthesized the ardor and enthusiasm of the army for the cause it defended; once he disappeared, a kind of moral dejection took place that made the struggle lose its serious and imposing character in the presence of an enemy that until then had not been able to advance a step”.

------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Ele nasceu em 17 de outubro de 1833 em Pirayú - localizado a 50 quilômetros a leste da capital paraguaia - seus pais eram Juan Andrés Díaz Barboza e Doña Dolores Vera. Quando criança, ele ficou órfão de pai. Ele frequentou a escola em sua cidade. Aos 19 anos ingressou no exército em 12 de maio de 1852, no Quartel de La Palma, a cargo do Capitão Venancio López, filho do Presidente da República.

Quando estourou a guerra, o capitão Díaz recebeu a ordem de formar e instruir o 40º Batalhão, composto por integrantes das famílias mais prestigiosas da capital. Díaz e seu batalhão acompanharam o marechal López ao front de guerra, em 8 de abril de 1865.

Em 22 de setembro de 1866, foi travada a Batalha de Curupayty, as tropas paraguaias comandadas pelo General José Eduvigis Díaz conseguiram a vitória mais contundente do exército paraguaio durante essa guerra. Os argentinos reconheceram 2.050 baixas entre mortos e feridos, os brasileiros 1.950, mas foram capazes de chegar a quase 5.000 soldados. Diz Whigham, o historiador americano: “Os Aliados levaram várias horas para calcular a verdadeira extensão do desastre. Quando terminaram de fazer isso, não conseguiram conter o choque."

Nesta batalha, ele cavalgou em meio à artilharia infernal e ao tiroteio. Díaz demonstrou sua "ferocidade" no campo de batalha e inspirou seus soldados com a ideia de que "eles arrastariam os aliados para fora da pátria e obteriam uma vitória decisiva para o Paraguai".

Ele também já participou das batalhas de Corrales, Estero Bellaco, a primeira batalha de Tuyutí (em 24 de maio de 1866, onde comandou a grande operação contra o campo aliado) e Boquerón e Sauce.

Após a vitória de Curupayty, houve um período de trégua. Aproveitando esta situação em 26 de janeiro de 1867, o general José Eduvigis Díaz acompanhado de vários de seus auxiliares, saiu de canoa no meio do rio Paraguai, segundo Centurión para “pescar” segundo outros autores para observar o brasileiro. frota estacionada nas proximidades. Segundo o texto de Juan Crisóstomo Centurión:

“… Uma bomba 150, disparada de um dos navios próximos, caiu cerca de 30 metros da canoa e explodiu com um rebote no mesmo barco, ferindo dois dos oficiais auxiliares e jogando Díaz na corrente com a perna dividida em dois. O Sargento Cuati, que estava sentado na popa comandava a canoa, vendo o padrinho na água, correu atrás dele e, erguendo-o, levou-o até a praia e de lá para sua casa."

O general Díaz informou imediatamente ao marechal Francisco Solano López que estava ferido na perna e que não era grave, embora devesse ser amputado. López ordenou a um dos melhores médicos militares, o inglês Frederick Skinner, que procedesse à amputação da perna. O marechal o visitava diariamente, mostrando-lhe todos os tipos de consideração e encorajamento.

Apesar dos cuidados dispensados ​​a ele, em 7 de fevereiro de 1867 recebeu a ajuda sacramental do Bispo do Paraguai, Dom Manuel Antonio Palacios. Às 4:15 da tarde ele desmaiou e meia hora depois morreu.

O coronel Juan Crisóstomo Centurión em suas memórias relata que a morte de Díaz deixou López e o exército paraguaio devastado:

“Depois da morte de Díaz, pode-se dizer que a defesa nacional entrou em seu período de declínio. Seu nome sintetizou o ardor e entusiasmo do exército pela causa que defendia; logo que desapareceu, deu-se uma espécie de abatimento moral que fez com que a luta perdesse o seu carácter sério e imponente na presença de um inimigo que até então não tinha conseguido dar um passo”.

245px JoseEDiaz

Jos E Daz

Post a comment
Sign in or join with:

Only registered members can share their thoughts. So come on! Join the community today (totally free - or sign in with your social account on the right) and join in the conversation.